¿QUÉ ES?
El síndrome del corredor o síndrome de la banda iliotibial es la causa más común de dolor lateral de rodilla en corredores, aunque no afecta a este conjunto de deportistas únicamente.
CAUSAS
Es una lesión por sobreuso que resulta de la fricción repetitiva de la banda iliotibial sobre el epicóndilo lateral del fémur. La explicación de por qué se produce nos la dan los estudios biomecánicos, los cuales demuestran que esta zona es la zona máxima de impacto cuando la rodilla se encuentra aproximadamente a 30º de flexión (grados que se alcanzan con cada zancada).

SÍNTOMAS
La irritación repetitiva puede llevar a una inflamación crónica, especialmente en las fibras más posteriores de la cintilla iliotibial, las cuáles se encuentran más presionadas contra la parte lateral del fémur. Esta inflamación se suele acompañar de un dolor, a veces, incluso incapacitante a la hora de caminar.
DIAGNÓSTICO
A la hora de diagnosticarlo es importante realizar una valoración subjetiva del paciente (su estilo de vida, hábitos, deporte que practica, cómo es su dolor, dónde se localiza, cuándo aparece…) sumado a una valoración objetiva que nos muestre que estamos ante esta patología. Para la valoración objetiva, nos serán útiles el Test de Ober y el Test de Noble. Sin olvidar la ecografía en la que se pueden ver 2 tipos claros de afección:
1º Degeneración o inflamación de las fibras de la cintilla que insertan en la tibia (Tuberculo de Gerdy)
2º Inflamación por exceso de presión de la Bursa que se encuentra entre la cintilla y el epicóndilo lateral del Fémur.
Además, es importante saber que tras este problema en ocasiones se encuentran otros que inicialmente pueden pasar desapercibidos. A veces es la debilidad de otra musculatura secundaria (especialmente glúteo medio y menor) es la que produce este desequilibrio entre cargas que finalmente acaba pagando la banda iliotibial.
TRATAMIENTO
El tratamiento inicial debe centrarse en la modificación de la actividad y acciones terapéuticas que ayuden a disminuir la inflamación aguda. Los ejercicios de estiramiento pueden iniciarse una vez que la inflamación aguda está bajo control.
La identificación y eliminación de las restricciones miofasciales complementan el programa, y esto podrá realizarse mediante técnicas manuales o algo más invasivas como la punción seca. Una vez llegados a este punto es necesario una fase de reeducación muscular y un correcto fortalecimiento.
Con este enfoque de tratamiento integral la mayoría de los pacientes se recuperan completamente en 6 semanas o incluso mucho más rápido si se empieza a tratar a tiempo.